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lunes, 13 de junio de 2016

Límite de Sylvia Plath




La mujer alcanzó la perfección.
Su cuerpo muerto muestra la sonrisa de realización,
la apariencia de una necesidad griega
fluye por los pergaminos de su toga,
sus pies desnudos parecen decir,
hasta aquí hemos llegado, se acabó.
Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes,
uno a cada pequeña jarra de leche ahora vacía.
Ella los ha plegado de nuevo hacia su cuerpo;
así los pétalos de una rosa cerrada,
cuando el jardín se envara
y los olores sangran de las dulces gargantas
profundas de la flor de la noche.
La luna no tiene por qué entristecerse,
mirando con fijeza desde su capucha de hueso.
Está acostumbrada a este tipo de cosas.
Sus negros crepitan y se arrastran. 

(El último poema que escribe, la víspera del suicidio)

viernes, 22 de abril de 2016

Danzas nocturnas de Sylvia Plath



Una sonrisa tuya cae en la hierba
y se pierde para siempre.

¿Y dónde se extraviarán
tus danzas nocturnas? ¿En las matemáticas?

Saltos y espirales tan puros-
sin duda recorren
eternamente el mundo, y no me quedaré
despojada de belleza: el don
de tu pequeña vida, tu olor
a pasto mojado cuando duermes, azucenas, azucenas
que no pueden compararse con tu carne.

La cala, los fríos pliegues de su ego,
y el lirio, embelleciéndose a sí mismo-
manchas, y un despliegue de pétalos ardientes.

Los cometas
tienen que atravesar tanto espacio,
tanta frialdad, tanto olvido.

Así se desvanecen sus gestos-

cálidos y humanos, y luego su luz rosada
sangrando y desollándose
a través de las amnesias negras del cielo.

Por qué me son otorgadas
estas lámparas, estos planetas
que caen como bendiciones, como copos de nieve
hexagonales, blancos
sobre mis ojos, mis labios, mis cabellos
rozándome y fundiéndose.

En ninguna parte.